21 de febrero, 2026

Toqué una puerta en

San Pedro de las Colonias

y me estabas viendo

desde la ventana de la cocina.

La Ventana

San Pedro de las Colonias, 2002

Tenía 20 años. Era misionero. No debía estar pensando en mujeres. Tenía que tocar puertas, leer escritura, y guardar mi corazón para mí mismo.

Pero toqué en la puerta de tu tía
y vi esos ojos viéndome
desde la ventana de la cocina.

Ya estaba rompiendo reglas antes de que abrieran la puerta.
Mandándote mensajes. Buscando excusas para regresar.
Coqueteo limpio — sin tocarnos — pero mi corazón
ya era completamente tuyo.

Sabía que estaba en problemas.
Pedí un transfer para salvarme.
No me salvó de ti.

Mi compañero soltó la sopa frente a ti: "¿Quieres que regrese por ti?"
Nos sentamos en un tronco a lado del camino, frente a la casa de tu tía Lupita.
Él nos miraba desde lejos.

Mi favorita — Dic 2002

Dijiste que sí.
Sin saber si iba a cumplir. Sin garantías.
Dijiste que sí de todos modos.

Compré un celular de prepago a escondidas. Mi compañero y yo nos la pasábamos en el café internet — él leyendo, yo escribiéndote.

eldergoodmandianingis. Toda la noche en MSN.

Una vez convencí a una señora de mandarte un oso de peluche por correo. No sé cómo le expliqué. Nada más lo hice.

La Propuesta

Solos en la casa — Dic 2002

Regresé a San Pedro en diciembre.
Ya no como misionero. Ya no con reglas.
Regresé por ti.

Año nuevo en familia

Tu tía me abrió la puerta otra vez.
Tu mamá me miró de arriba a abajo — el gringo que su hija conoció en los últimos meses de su misión.
Tu papá no dijo nada. Me dio la mano y un plato de comida.

En año nuevo la casa se llenó de risa.
Confeti por todos lados. Coca-Colas en la mesa.
Tu hermanita corriendo con una cuerda de confeti.
La Virgen de Guadalupe cuidándonos desde la pared.

El sillón verde del abuelo

Me presentaste al abuelo.
Se sentaron juntos en el sillón verde — tú recargada en su hombro
como si fueras chiquita otra vez.
Él me miró y asintió.
Creo que eso fue su bendición.

Afuera de la capilla

Esa noche me puse la chamarra de gamuza —
la que te gustaba — para la foto afuera de la capilla.
Tú de suéter rosa. Yo queriendo verme como novio
y no como misionero.

La noche se hizo larga.
Nos quedamos en la sala cuando todos se fueron a dormir.
Dormimos abrazados — manos en la pansa
porque temíamos hacer más.

Ya nos cacharon

Al final nos encontraron acostados en el sillón —
tu chamarra de gamuza encima como cobija,
el cojín azteca debajo,
y los dos con cara de "ya nos cacharon."

No pedí permiso para enamorarme.
No esperé a que el mundo estuviera listo.
Solo supe — desde la ventana hasta este sillón —
que donde tú estuvieras, ahí era mi casa.

Septiembre 2002

La Cobija

Último día de misión. Pedí permiso para despedirme en San Pedro. Ella no estaba, andaba en la escuela de enfermería en Chavez.

Mi mamá me había hecho una cobija antes de la misión. Estilo americana, con cosas que me recordaban mi casa. La dejé ahí a propósito. Mi excusa para regresar.

Las primitas me ayudaron a pegar docenas de corazones de papel de china por toda la pared, un "heart attack." Dejé una nota: "Regreso por mi cobija. Y por ti."

La cobija ya no sabe dónde está. Regresé por ella como lo prometí.
25 de septiembre, 2002

Misión Cumplida

Dos años de servicio terminan. Solo tenía una cosa en la mente: regresar. Las noches en MSN, eldergoodman escribiéndole a dianingis, manteniendo viva la promesa.
Noviembre 2002

No Pudo Esperar

Apenas dos meses en casa y ya iba de regreso. Manejó hasta Nogales y se subió a un ómnibus (de los buenos, en 2002) hasta San Pedro de las Colonias.

Ella lo esperaba en la parada del centro. Se dieron un abrazo torpe, él no había tocado a una mujer en más de dos años.

Después de un rato en un taxi, ella se cansó de esperar y lo besó.

Para el fin de la semana los dos tenían el mentón pelado de la fricción.
16 de diciembre, 2002

La Propuesta

Tenía reservaciones en un italiano en Torreón. Iba a ser especial. No aguantó, se hincó junto al sillón a los cinco minutos.

Fueron a la cena de todos modos. Estaba oscuro y elegante. "Jugando a ser adultos."

Compraron los anillos de boda días después en Cuatro Caminos. Dos aros que se entrelazan como un rompecabezas. Hasta salieron en el periódico local mientras comían en la plaza.

La fiesta fue en año nuevo: confeti por todos lados, Coca-Colas en la mesa, las primitas corriendo. La Virgen de Guadalupe cuidándolos desde la pared.
21 de febrero, 2003

Pintando Toda La Noche 🖌️

Iban a casarse solos. La mamá de ella insistió en una boda en la casa. Pusieron persianas, pintaron paredes, llamaron al juez con dos días de aviso. De su lado solo pudieron llegar su mamá, Nick, y Peter.

Cuando una tía preguntó por qué se veían tan cansados:
"Estuvimos pintando toda la noche."

Se rió: "Ah… con su brocha gorda."

Hay chistes que se vuelven la verdad de un matrimonio.
Mayo 2003

Arizona

Nos casamos en febrero. Para marzo estábamos embarazados. El plan era quedarnos en San Pedro, yo iba a trabajar en las maquilas y ella iba a terminar enfermería. El miedo de ser papás nuevos cambió el plan.

En Memorial Day weekend cruzamos a Arizona. Para mí era volver a casa, a mi tierra, a mi gente. Para ella era dejarlo todo. Y así fue.

Ella no hablaba inglés. No conocía a nadie. Dejó su escuela, su familia y su país, embarazada y con 21 años. Yo regresaba a lo conocido. Ella saltaba hacia lo desconocido. Ese salto fue el acto de fe más grande que alguien ha hecho por mí.
30 de octubre, 2003

El Templo de Arizona

Ocho meses después de casarse por lo civil en San Pedro, se sellaron en el Arizona Temple. Ella de vestido negro, él de corbata roja. Quince personas afuera, de noche, frente a la inscripción: "The House of the Lord."

En la doctrina mormona, un sellamiento representa una unión permanente. Perdura para la eternidad.

La chica de la ventana en San Pedro ahora era su esposa. Para siempre, dijeron.
2003 – 2018

La Familia

Dos hijos. Eli nació primero, en el hospital con Diana apretándome la mano hasta que pensé que me iba a romper los dedos. Ender vino después, y con él la certeza de que ya no éramos dos tratando de sobrevivir. Éramos una familia.

Diana los crió bilingües. Les enseñó spelling sin hablar inglés ella misma. Noche tras noche en la mesa de la cocina, los tres.

Construimos una vida en Arizona, lejos de Coahuila pero nunca lejos el uno del otro. Hermoso e imperfecto, como todo lo real.
2005 – 2016

El Lugar Más Feliz 🏰

Annual passholders. Main Street al atardecer, churros de $6, y Space Mountain con las manos arriba.

Fuimos juntos la primera vez en 2005. Después vinieron los pases anuales — "Solo para ir a caminar," decíamos. Obvio nunca era solo caminar.

La última vez juntos fue en 2016. Ya va siendo hora de regresar.
~2013

La Boda Que Nunca Fue 📸

Nunca tuvimos la boda de blanco. Nos casamos en la casa con un juez y persianas recién puestas.

Pero diez años después nos dimos las fotos que merecíamos. Ella de vestido blanco con tiara y ramo de rosas rojas. Yo de esmoquin con moño. Como si fuera la primera vez.

A veces el sueño llega tarde — pero llega.
~2014

Todo Por Amor 📺

Sábado Gigante, Todo Por Amor. Un viaje a Miami. Unos minutos con Don Francisco.

El primer juego fue un concurso de baile. Sopa de Caracol. Los pantalones eran muy delgados. Les gustó tanto el meneo que lo hicieron repetirlo.

El segundo juego: ella tenía que reventar globos encima de él. Diana con sus uñas largas los reventaba antes de tiempo. Perdimos por segundos.

Nos llevamos a casa la mejor de las historias.
2018 – 2021

El Camino Largo

Nos perdimos. Esa es la parte que duele contar. No un mal día ni una discusión. Años. Vidas enteras. Otras casas, otros nombres, otros intentos de sentir algo que se pareciera a lo que tuvimos.

No voy a contarlo aquí. Tú y yo ya lo vivimos. Lo que sí puedo decir es que nunca dejé de comparar. Y nadie ganó.
Oct 2021 – Mayo 2024

El Segundo Tiempo

Volvimos. Tres años de intentarlo con todo. De amarnos con la urgencia del tiempo perdido. Pero a veces el amor no es suficiente si el momento no es el correcto. Todavía faltaba crecer. Faltaba rompernos cada uno por su cuenta para poder regresar enteros.

El Reencuentro

Después del silencio…
un mensaje.

El mensaje que lo cambió todo

"¿Vamos a ver a Juanes?"

Ella sabía lo que estaba haciendo.
Yo también.

Limpia el cristal
Wild Horse Pass — Sep 2025

Fuimos. Cantamos "Es Por Ti" como si fuera 2002.
Como si no hubieran pasado veintitrés años, dos hijos, mil despedidas.

Por ti seré, por ti seré
más fuerte que la adversidad.

Pero también cantamos "La Camisa Negra".
Porque ya sabemos lo que duele.
Porque el amor sin cicatrices no es amor —
es cuento.

Tengo la camisa negra
porque negra tengo el alma.

Siempre he dicho que nuestro amor es como una canción.
Y esa noche entendimos que vivir una canción no es lo mismo que oírla.
Oírla es bonito. Vivirla duele, cansa, y a veces desafina.

Después del concierto, nada de lo que esperarías.
No nos besamos. No hubo más.

Solo nos abrazamos en mi sillón.

Pusimos a Nicho Hinojosa. Cantamos
"Te Amo" juntos, bajito, como una oración.
Ella lloró.
Yo sabía por qué.

Te amo, te amo,
como no tienes una idea.

La feria — al día siguiente

Al día siguiente dijimos "sabemos que no va a funcionar."
Fuimos a la feria de todos modos.
El sábado yo tenía otros planes.

Para el miércoles ya estaba de vuelta en mi casa.

Ella tenía un cuarto rentado. Se había salido de casa de su hermana, buscando su propio espacio. Un lugar suyo.

Nunca durmió ahí. Ni una noche.

"Temporalmente", dijimos.
Canceló la renta.

Para alguien que nunca se queda — se quedó.
Ya van cinco meses.
Y cada día que no se va es el acto de amor más grande que me puede dar.

2025

Los Tigres

Matthias & Diana
Se amaron mucho. Se perdieron. Se encontraron.
Y nunca dejaron de ser ellos.

Carta de Amor

The Lavender Farm — Ene 2026

Llevo rato pensando qué escribir aquí. Veintitrés años. ¿Cómo le escribes un Valentine a alguien que ya te conoce todos los trucos?

No sé. Supongo que dices la verdad y esperas que no te cache en la mentira.

La verdad es que me enamoré de ti por una ventana. Tenía 20 años, estaba en los últimos meses de mi misión, y estaba estrictamente prohibido hacer lo que estaba haciendo. Pedí un transfer al mes — no porque no me gustaras, sino exactamente porque sí. Me salté mi primera Navidad con mi familia después de dos años lejos. Dos años. Y ni lo pensé. Nada más me quedé. Eso no lo entendí hasta mucho después. En ese momento nada más — ya. Hecho.

Entre pasteles — Dic 2022

La verdad es que nos casamos diez días después de que llegué por ti. Diez días. Tu mamá nos hizo poner persianas, pintar paredes, organizar una boda como Dios manda. Desde entonces no hemos parado de pintar. Pintando toda la noche. 🖌️ Esa frase tiene como cuatro significados y todos son ciertos. Y tú sabes exactamente cómo me miras cuando quieres que deje de hablar y empiece a pintar.

La verdad es que nos rompimos. Fuerte. Y no voy a entrar en detalles aquí porque tú y yo ya sabemos — y lo que sabe el público es suficiente. Nos fuimos años. Viví otras vidas enteras. Tú también. Y no te voy a decir que "siempre supe" que íbamos a volver porque estaría mintiendo y tú me cacharías inmediatamente.

Otra vez juntos — Sep 2025

Pero aquí estoy. No porque sea fácil. Ni porque me lo merezca. Sino porque tus ojos desde esa ventana de cocina siguen siendo los mismos ojos que veo cuando despierto — y todavía me desarman exactamente igual. Eso es un problema que llevo 23 años sin resolver y honestamente ya dejé de intentar.

Este es nuestro primer Valentine juntos de nuevo. Después de TODO. Y no voy a pretender que somos un cuento de hadas — somos la pareja que fue a Sábado Gigante y perdió los dos juegos. Somos los nombres grabados en una placa de zoológico, en la exhibición de los tigres, que nadie lee. Somos la brocha gorda a medianoche — y a las 6am — y a veces otra vez antes del lunch porque ya que estamos pintando pues pintamos. Somos un desmadre hermoso. Somos nuestros.

Hay algo que quizás no sabes que veo.

Tienes miedo. Yo lo sé. A veces te escondes detrás de esa fuerza que intimida, y a veces empujas lejos a quien más quieres porque te da miedo que no dure. Sé que tu miedo se disfraza de huida y el mío de ansiedad. Es nuestro baile.

Y aunque a veces nos pisamos los pies, no cambiaría de pareja.

Te vi el primer día. Vi tus ojos y vi algo que reconocí. Vi que, igual que yo, habías tenido que ser fuerte demasiado tiempo. Y pensé —y sigo pensando— que si la vida iba a ser una subida difícil, yo quería subirla contigo. Aferrándonos el uno al otro.

Por eso siempre vuelvo. No porque no entienda el riesgo. Sino porque entiendo lo que cuesta seguir intentando.

Te vi cuando llegamos a Arizona. No hablabas inglés y sé que eso te daba pavor. Pero no te hiciste chiquita. Te sentaste en la mesa con Eli y Ender, horas, practicando spelling cuando tú misma apenas entendías las palabras. Noche tras noche. Aprendiste un idioma entero no para ti, sino para ellos. Para que ellos nunca tuvieran que sentir el miedo que tú sentías.

Esa es la Diana que yo veo. La que cruza fronteras y luego se asegura de que sus hijos pertenezcan. La que es fabulosa no porque no tenga miedo, sino porque nunca, jamás, deja que el miedo le gane.

Pero lo que nunca te digo suficiente es que tú también escogiste. Cada vez. Dijiste que sí en un tronco a lado de un camino cuando un misionero gringo desconocido te pidió que lo esperaras. Me besaste primero — en un taxi, porque te cansaste de que yo no me atreviera. Escribiste la carta al programa para que fuéramos a Miami. Mandaste el mensaje de Juanes cuando pudiste haber dejado el silencio en paz. Tenías tu propio cuarto. Tu propio espacio. No dormiste ahí ni una noche. Cancelaste la renta sin que yo te lo pidiera.

Todo el mundo dice que yo soy el que siempre vuelve. Pero tú eres la que siempre abre la puerta. Y eso — eso cuesta más de lo que yo voy a poder entender.

La verdad es que te escogí a los 20 años sin saber qué estaba haciendo.
La verdad es que hoy te escojo sabiendo exactamente lo que implica.
La verdad es que mañana voy a hacer lo mismo — y pasado también, pero eso ya suena como amenaza.

Feliz día de San Valentín, Dianingis.

(Y deja de leer esto y ven a la cama. Tengo planes que no se pueden poner en una página web.)

Pintando
Toda La Noche
desde 2003. todavía. siempre. 🖌️
Se amaron mucho. Se perdieron. Se encontraron. Y nunca dejaron de ser ellos.
para Diana Valenzuela Flores de Goodman
con todo lo que soy, M.
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